¿Qué es?

Es la posibilidad de acceder a una cantidad inimaginable de datos e información sobre objetos, sistemas, personas y la relación de estos elementos entre sí. Con esto, podemos transformar todo lo que conocemos en códigos binarios, lo que permite medir y transformar en patrones la combinación de estos códigos.

¿Qué puede hacer?

Medir y controlar casi todo lo que sucede en las ciudades, desde sistemas de infraestructura (como transporte, suministro de agua, red de alcantarillado, comunicación) hasta estratos de grupos y personas (los perfiles socioeconómicos geolocalizados pueden evaluar la eficiencia y necesidad de programas de salud y educación) y el monitoreo en tiempo real de lo que ocurre en las ciudades (desde fallas y accidentes de tránsito hasta problemas de seguridad).

¿Por qué es posible?

Todo esto ya ocurre en gran medida debido al desarrollo de tecnologías cada vez más pequeñas, que se mezclan con el entorno en forma de sensores y microchips y pueden recopilar y analizar datos, promover la comunicación entre sí (internet de las cosas) e incluso activar una serie de acciones preprogramadas para reaccionar a determinados eventos.

Peligros

Aunque prometen una mayor eficiencia urbana, estos mecanismos también representan una sociedad más vigilada y controlada, con riesgos como la manipulación deliberada de datos e información, fraudes, interpretaciones erróneas, uso de datos para fines oscuros, pérdida de privacidad y libertades civiles.


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